TTI (Técnicas de Trabajo Intelectuales) 

      Poder, querer  y saber son las tres condiciones indispensables para el aprendizaje. Intentaremos dar algunas orientaciones sobre cómo estudiar.

La planificación del estudio
Muchos estudiantes realizan sus tareas sin someterse a un horario. Si se les plantea la posibilidad, intuitivamente responden que no desean perder su libertad de acción sometiéndose a una férrea disciplina y que, al fin y al cabo, llevan muchos años de estudiantes y las prolongadas sesiones de estudio son suficientes para pasar los cursos aunque sea por los pelos.
En el mundo laboral la mayoría de los empelados trabajan 8 horas diarias, de lunes a viernes de manera metódica. Pocos son los que sólo trabajan en ratos aislados o cuando la necesidad inminente acucia. Y es que en el ámbito laboral se sabe que existe una alta correlación entre hábito de trabajo y rendimiento.
Lo mismo ocurre en el estudio. Si lo planificas y conviertes estudiar a determinadas horas en un hábito, tu rendimiento académico se incrementará y no tendrás necesidad de recurrir a las apreturas finales y a las agotadoras sesiones de empolle en los días anteriores a los exámenes.


1.- VENTAJAS DE PLANIFICAR EL ESTUDIO
Aunque al principio te parezca que no necesitas planificar tus horas de estudio para sacar el curso adelante, si lo haces así, pronto percibirás las ventajas que la utilización de esta técnica te proporciona.
  * Ahorra tiempo y energías, pues al dosificar el tiempo de estudio de una asignatura, repartiéndolo según las leyes de la memoria, distribuyes científicamente el número de repasos y haces que aumente la memorización y el rendimiento psíquico, incluso realizando un esfuerzo menor.
  * Crea en ti un hábito. Al llegar la hora te sentirás invitado al estudio, te costará menos trabajo ponerte a estudiar y lograrás concentrarte con más facilidad, por lo que tu rendimiento será mayor. El hábito te irá «profesionalizando», cada día lo harás mejor y con menor esfuerzo. Mientras que si estudias a salto de mata, acuciado por las circunstancias, actúas como un «aficionado» y necesitarás mucha inversión de energía psíquica para obtener poco rendimiento.
  * Al terminar tu horario diario de trabajo, sentirás la satisfacción que produce el deber cumplido; esto será para ti causa de bienestar y fuente de la energía que necesitas para seguir trabajando satisfactoriamente en los días sucesivos.
  * Racionaliza la cantidad de tiempo que dedicas al estudio y al esparcimiento personal. Un plan de estudio flexible no significa que hayas de renunciar a otras actividades como pasear, oír música, charlar con los compañeros, hacer deporte, ver la televisión, etc. Esas actividades son tan necesarias como el estudio para el desarrollo de tu persona y las has de seguir realizando, pero controlando su frecuencia y procurando que no invadan el tiempo que has de dedicar al estudio. La cantidad de tiempo que te quede libre será similar a la que te quedaría si no lo hubieras programado, lo que varía es la distribución del mismo.
  * A través de él controlas tu rendimiento y puedes modificar tu esfuerzo para adecuarlo a las necesidades del momento.
  * Si has planificado el estudio y los repasos, observarás que ya no es necesario recurrir a las largas se de empolle de la noche anterior al examen. Basta con un último repaso para refrescar las huellas de la memoria previamente grabadas.

2.- ELEMENTOS QUE SE DEBEN CONSIDERAR EN LA PLANIFICACIÓN
Antes de proceder a elaborar el horario de eso debes analizar y conocer algunos datos, con el fin de que tu horario sea realista y esté fundamentado en las circunstancias concretas que conciernen a tu caso.

2.1. Distribución del tiempo a lo largo del día
Haz un recuento de las actividades que desarrollas a lo largo de un día y valora el tiempo que le dedicas a cada una de ellas. Observarás que hay tiempo para todo siempre que no te excedas en alguna de las actividades y que también queda tiempo para estudiar.
¿Cuánto tiempo has de reservar para estudiar? Algunos autores se atreven a recomendar que se dejen al estudio tres horas diarias, pero esta cifra tampoco debe ser matemáticamente exacta. La cantidad de tiempo dedicado a estudiar dependerá de las tareas que hayas de realizar en esa semana. Si tienes varios exámenes o has de entregar trabajos, probablemente hayas de incrementar tus horas de estudio; mientras que si sólo tienes que llevar al día las clases, te puedes permitir relajarte un poco y dedicar más tiempo al esparcimiento personal. Aunque no tengas exámenes, no debes olvidar tu hábito de estudio. Todos los días laborables has de estudiar, como mínimo, dos horas, que puedes emplear para revisar apuntes, llevar al día las asignaturas, repasar, mirar en el libro el tema que se va a explicar en clase al día siguiente, etc.
Más que el diario, cuida que se mantenga el total semanal. La programación no ha de ser rígida, pueden existir ligeras variaciones de un día a otro. De lunes a viernes, el horario es más fácil de cumplir, salvo imprevistos. Los fines de semana no asistes a clase, pero dedicas más tiempo a los viajes, al deporte y al esparcimiento personal. Procura que, como mínimo, no falten tus dos horas diarias de dedicación al estudio y, si el lunes tienes examen o un trabajo que entregar, saca horas extra durante el fin de semana; así te sentirás menos agobiado durante los días siguientes.
La programación diaria ha de ser flexible. Un día puedes permitirte no estudiar o dedicar menos tiempo, pero la programación semanal debe corregir ese desajuste y conseguir entre las 14 y las 20 horas semanales de estudio.
2.2. Distribución de las sesiones de estudio y de los descansos
¿Cómo has de distribuir el tiempo de estudio diario? No lo hagas a saltos -un poco por la mañana, otro poco a medio día y el resto por la noche-; te resultaría muy difícil concentrar la atención y perderías mucho tiempo preparando los materiales. Tampoco estudies las tres horas seguidas sin descansar, pues serías fácil víctima de la fatiga psíquica. Planifica el tiempo de estudio dejando una cantidad de tiempo prudencial para el descanso; así das tiempo a tus neuronas para que se recuperen y puedan reemprender el estudio manteniendo la capacidad de concentración y rendimiento. Si no descansas, además de fatigarte en seguida, se acumulará mucho material en la memoria, se producirán más interferencias y será más difícil fortalecer las huellas en la M.L.P. (Memoria a Largo Plazo; ya estudiaremos esto).

En una jornada de estudio de tres horas, descansa 5 minutos, después de la primera sesión de 55 minutos; descansa 10 minutos, después de la segunda sesión de 50 minutos, y haz una tercera sesión de estudio de 45 minutos, después de la cual has de descansar 15 minutos.


SESION DE ESTUDIO      Tiempo ESTUDIO      DESCANSO

Primera                             55 minutos                5 minutos
Segunda                           50 minutos                10 minutosminutos
Tercera                             45 minutos                15 minutos

2.3. Número de materias y dificultad de las mismas
El número de horas que puedes dedicar semanalmente a estudiar una determinada asignatura dependerá, entre otras variables, del número de asignaturas entre las cuales hayas de repartir las horas semanales disponibles Si el curso consta de 5 asignaturas, tendrás más tiempo para .cada una de ellas que si consta de 9.
No has de dividir equitativamente el número de horas entre el número de asignaturas, sino que has de tener en cuenta la importancia de las asignaturas, su grado de dificultad intrínseca, la dificultad que a ti te ofrecen, el nivel de exigencia del profesor, el número de trabajos encargados y dificultad de los mismos, etc.
De acuerdo con el número de horas de clase por asignatura y el grado de dificultad de cada una de ellas, puedes hacer una estimación aproximada del número de horas semanales que has de dedicar al estudio de cada asignatura. Por supuesto que las necesidades del momento, tales como exámenes, recuperaciones, controles, entrega de trabajos, etc., alterarán en algunas semanas ese reparto; pero al final de cada trimestre y del año observarás cómo el tiempo dedicado se aproxima al calculado inicialmente.
2.4. Dificultad de la asignatura para el alumno y objetivos propuestos
Antes de proceder a confeccionar el horario, también. has de valorar tus objetivos con respecto a la asignatura y la dificultad que tiene para ti.
Puede ocurrir que una asignatura difícil se te dé particularmente bien. En ese caso, la dificultad general de la asignatura no es tal para ti y puedes permitirte disminuir el número de horas de su estudio para dedicárselo a otra, que te resulte
particularmente más difícil de lo habitual.
También has de considerar en tu valoración los objetivos que pretendes en cada una de las asignaturas . Tal vez la Economía te guste especialmente, pienses estudiar esa carrera y desees sobresalir en ella. Dedícale más atención en ese caso, pero no olvides las demás.
Adaptado de:
SALAS PARRILLA, Miguel. Las técnicas de estudio en las enseñanzas medias. Ed. Alianza

Departamento Orientación I.E.S. "Gabriel y Galán" de Plasencia. Tutoría.